Tríptico de la harmonía

 

 

II

 

 

Siempre quise amar a un equipo de oficina

gastar delicadamente a besos el respaldo de piel de una silla

Tomar entre mis brazos a un sacapuntas eléctrico

Hundir mis dedos humedecidos en los engranes de una impresora a inyección de tinta

No ser ya más yo el diletante John Cage que limpia oficinas de noche

Y tallar mi endurecido miembro contra el perfil anguloso de un escritorio de caoba

sentir cómo me comprimen sus veteados y sus duros contornos

Amar despacio y con soltura a un bote de basura a una aspiradora que talla la horizontal alfombra

Jugar desnudo con los millares de clips en mi pecho de troglodita enamorado

Engrapar mi escroto disoluto a un folio contaminado de sellos y firmas relevantes

Y escuchar al viento efímero cantar el motivo del silencio en llamas

 

Tríptico de la harmonía

 

Luis Alberto Arellano, poema

Diego Glazer, dibujo

Insomnia, música