Nunca me gustó mi nombre. Pero ¿qué puede hacer uno con eso? Apechugar, nada más. Quizá fue el principio de querer cambiar las cosas que no me gustan. Por ello, escribir para cambiar lo que puedo, atrapar lo que pasa por mi cabeza. Fabricar historias. Todos tenemos algo en común: una historia. Y eso es fascinante. En la universidad estudié Comunicación y fui la alumna con la mejor calificación en ortografía de mi clase. Me salía naturalito, como dicen. Quizá ese fue el primer indicio. Comencé a trabajar en publicidad. Transité por ese universo muchos años, demasiados quizá. Ahí conocí a mi esposo. Escalé algunos puestos en el departamento Creativo…. Nació mi hijo. De pronto, llegó a mí la escritura en forma de taller con el maestro Jorge Luján. Me enganché. Y de ahí hasta acá. Veinte años escribiendo historias, inventándolas y cambiándolas a mi gusto. Nunca mi nombre.

Publicaciones grupales de cuentos y poemas: Mis Pies Son Mil, Desasosiego, Tan Vacía como el Cielo.

Este año terminé mi primera novela: Muchacha de Porra.

 

Colaboración: Sacrificio en la Sala Maya, cuento.