Decía mi abuela

que hay que invocar a las nubes,

fragmentar el espacio a pedradas

sentir, violentamente, con los pies descalzos

las piedras del suelo.
 

Mi pregunta es

sobre qué ha de hacerse

ante una interminable avenida,

ante el espacio tatuado de humos

de una procesión de gendarmes.

Qué hacer ante el detonar de la estrella,

el ruido del polen,

y la violencia

de las tempestivas montañas;

tal vez encontrar la primera palabra

en el gesto de un ídolo,

el sacro sonido de una puerta que abre,

tal vez esto, tal vez aquello

tal vez nada.

 

Artemio Ramón Fernández