¿Te conté que intenté escribir un poema sobre caballos?

Se trataba de un poema obediente

que intentaba ser desobediente sin conseguirlo.

Pero ¿qué cosa es un caballo castrado?

Un caballo. Te digo. Sí.

Castrado. Sí.

Porque aunque yo empezaba mi poema

diciendo que todos éramos caballos castrados

poca cosa

sabía

sobre caballos.

 

Menos aún sobre caballos castrados.

 

Así que hice lo que cualquier persona haría.

Fui a Wikipedia.

 

Hallé todo lo necesario para escribir

un poema sobre caballos. La etimología. La historia

de su evolución. Sus mutaciones. Los nombres de

equinos famosos y míticos. Todo lo que había que saber

acerca de los caballos estaba ahí. No restaba más que vaciarlo

al molde, acomodarlo en la  caja———————-horno

de la transcripción————————————————–escritura.

 

La cosa es que una vez terminado

mi poema no era un caballo.

Mi poema era un fraude.

Un falso caballo.

Un poema castrado.

 

Así que hice lo que cualquier persona haría.

Escribí un algunos tuits:

 

¿Cómo sabe uno a qué horas irse de un poema fallido?

¿Algún manual de procedimientos?

¿Algún teléfono de emergencias?

 

Sara Uribe