Alguien puede explicarme por qué se mueve la aguja

¿Alguien puede?

¿Alguno?

Pero uno a uno se arrojan al patio almidonado

donde los columpios sangran

donde los niños son blancos fantasmas

y el terror de los gusanos sobre la arena se mira

a través de los hombros de una madre

Alguien puede explicar por qué el poema se muere lleno de lágrimas

de sombras

de blancas paredes que son muros hinchados

quebrados hasta ver la gotita de verde pastel sabor amargo

como el café de media noche adentro de una Ciudad

‹CIUDAD› con mayúsculas porque ella, tal vez tenga que decir más que yo

¿alguien puede?

sobre los escombros de lo que fueron arabescas paredes

contemplar tu cielo

el mío

el de los otros y mover la aguja del tiempo

como aquella aguja sobre la arena y el agua

que se perdió entre huellas y gritos de pequeñas ranas

que hemos mirado

tragado

y somos parte de su grumosa piel

NADIE, porque las palabras se han quedado dentro de la cajita

en la esquina de la calle

que no era un viejo buzón

sino telaraña negra

con arañas que nos hacían despedirnos a mitad de calle

arañas inodoros

arañas deshuesadas

y nos reíamos con las arañas

que como ojos zumbaban al giro de la flor

al giro de una rueda vieja colgada de un árbol

Aquí nadie logró mover la aguja

porque la aguja era una pieza pesada

como el corazón de los velos blancos

corazón de una vela encendida

corazón de un Dios que no sufre

Nadie logró

Nadie

la aguja metálica

intensa aguja metálica

aguja de dardos

aguja sobre la alfombra

aguja adentro de las venas

aguja crujido de dientes

aguja amarrada al cuello

aguja que se mueve

dentro

fuera

dentro

dentro de los ojos de aquellos que mueren

dentro de las arenas de aquellos que nadan.

 

Roberto Casanueva